Oro como valor refugio
El oro ha sido siempre considerado el valor refugio por excelencia, gracias a sus características de diversificación, seguridad y liquidez.
Se presta de manera magistral a la diversificación del portafolio: todos los grandes inversores poseen lingotes de oro de 24 quilates entre sus capitales, incluidas las bancas centrales y los Estados. En particular, Italia ocupa el tercer lugar mundial en reservas de oro, después de Estados Unidos y Alemania.
La seguridad de este activo se debe a su correlación inversa con el mercado bursátil: su valor tiende a subir en fases de elevada tensión e inestabilidad financiera. Por ello se define como un “puerto seguro”, capaz de compensar pérdidas en acciones y/o bonos.
Otra gran ventaja del oro es su liquidez: al ser reconocido como moneda en 160 países del mundo, resulta fácilmente vendible y monetizable en efectivo.